lunes, abril 23, 2007

RAYUELA, CORTÁZAR Y TU BOCA!!!




Los que me conocen saben que para mí la boca es la parte más bella, sensual y erótica de todas las mujeres. Me gusta todo lo que tenga que ver con su boca; sus labios, su lengua, su voz, sus palabras, sus besos, su saliva, sus versos, sus ideas, su boca, tú boca, absolutamente todo lo que tiene que ver con tu boca.

Cortázar lo expresa de una forma maestra y mucho mejor que yo, así que aquí reproduzco un pedazo de lo que significa tu boca, en la voz y letra del magnífico Cortázar....(Adelante Maestro).



Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.






Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Hoy Desperté!!!



Me tardé un poco pero por fin quise despertar, inhalé y exhalé aire por mucho tiempo, me metí a mi clóset a pensar desnudo, y no logré encontrar mis pensamientos claramente, después, fui a desayunar sólo un pan con leche, me saboteaba a mí mismo, me dolía la cabeza, tenía ganas de vomitarlos y escupirlos, como los conejos psicodélicos que imaginó Cortázar muchas veces, después fui al baño a ver mi reflejo a través del escusado, y no tampoco me encontré y mis ideas fijas escaparon, se perdieron si no por el espejo, por la ventana, o por el aire o quizás por el caño pero se fueron, se fueron y me dejaron solo, solo como un muerto. Me tallé los ojos rápidamente pero seguía en el mismo lugar, era tiempo de despertar y comenzar de nuevo.