lunes, noviembre 06, 2006

Eterna condena nocturna

¡Qué extraña y divina es la sensación de mirarse al espejo sin reflejo!
De sentirse muerto
De verse muerto sin estarlo.

Qué extraña y divina sensación es ser tan diferente.

Qué extraña sensación es sentirse un poco muerto,
Completamente solo,
Una sombra simplemente. Siendo una noche eterna,
Siendo un poco de negro,
Un poco de muerto,
Un poco de todo, un poco de muchos, un mucho de ti.

Extendiendo mi sangre con la noche
Evaporándome en la intimidad de la nada
Donde nadie me vea,
Donde el sol no nace y jamás existe.
Ahí estoy.
Condenado a ser un maldito eterno.

La sangre no puede pararme
La muerte ha elegido no descansar.
Demasiado tiempo para mí.

Eternidad que pesa más que las piedras
Una inmortalidad que la sangre no mata.
Ni siquiera con los filos de la noche.

Penando sin descansar,
Con la tortura seca y amarga de ésta inmortalidad.

Soy dueño de todo sin serlo
Cada noche soy el más querido, deseado.
Después de conocerme soy el más temido.
Revolviéndome entre el erotismo,
Cálido calor de tu cuello.

Así soy yo,
Tan infeliz que no puedo mirarme al espejo.
Tan insatisfecho como un simple mortal,
Tan imperfecto como tú.

Solo, noche, sólo muerte.
Sólo nocturna vida
Solo pesares pasajeros
Sólo un eterno sufrimiento.

Quisiera ser piedra,
Quisiera ser un pedazo del sol
Quisiera ser pino
Quisiera ser un dios.

Recordando en mi sangre caliente a mi creador.
Todas las noches, es la gran letanía.
Oraciones perdidas entre las cenizas.
¡Estoy condenado a estar conmigo para siempre!

Es demasiado tiempo para mí.
Seca y oscura muerte diaria.
Fría y áspera lengua me espera
Atormentándome cada noche.

Prisión adherida en mi piel,
Tatuada en mi sangre,
En mi boca, en mis labios.

Comprometido a ésta vida sin final
Debido a tu egoísmo.
Todas las noches que existan
Estoy condenado a ti.

Soy lo que una vez fuiste, un recuerdo.
Un alma.

Soy un muerto con un pedazo de vida
que se consume cada instante,
soy un esclavo de la sangre, de ti.

Soy tierra, soy todo y nada.
Soy noche, sin reflejo.
Soy fuego, calor, arte y deseo.
Soy un odio, soy una simple alma.

Guillermo Carballo
(lunes, 11 septiembre 2006).

1 comentario:

Pupilas lejanas... dijo...

Hola Memo...me encantó sté post al tal punto q lográste emocionarme, será q ví una parte mía reflejada en tus letras, leí todo tu blog como verás soy muy chusma je!Saluditos desde mi Buenos Aires kerido...t seguiré leyendo.